Me acabo de encontrar este texto que se escribió a manera de prólogo para la sección "Nayarit", en Del silencio hacia la luz: Mapa poético de México. Generación nacida entre 1960 y 1989, publicado en Mérida por Catarsis Literaria. Veo que mínimo faltarían por ahí Shantal Contreras y Rodolfo Dagnino. De hecho, de los que aparecen aquí, sólo había escuchado de Enoé Eréndira.
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Nayarit
– 5 autores
Ivi May
Y es que entonces recae sobre mí la responsabilidad, el peso o la levedad -haciendo alusión ya no sé si a Villegas, Nietzsche o Kundera- de hacer una breve introducción sobre el panorama poético del Estado de Nayarit. Y aquí se podría objetar a qué perspectiva analítica recurrir, puesto que la formación académica dicta que la literatura se puede ver desde diversos puntos de análisis; pero en vista de que estamos ante unas cuantas líneas y no ante una tesis doctoral, opto por un comentario efímero tal y como pasan las puestas en escena que tanto me apasionan, sustentado, obviamente , con la lectura del texto de cada autor.
Hay que señalar también que no se puede hablar estrictamente de que se está ante un estudio panorámico de lo que es la poesía de Nayarit o de sus poetas -no quiero prestarme a controversias ni mucho menos a rentarme para las mismas- ya que sólo se puede leer una parte que dista mucho de ser una muestra significativa de la poética nayarita: de Gilberto Cervantes Rivera, por citar un ejemplo, sólo encuentro un poema, así que es muy difícil con ese material llegar a conclusiones trascendentales, por muy bien intencionadas que sean las pretensiones de este Mapa poético. Sin embargo, eso no excluye que el escrito de Gilberto no sea sujeto al análisis poético, ya que quien escribe y publica da pie a la crítica.
En primera instancia no me explico, no logro explicarme del todo su trabajo, porque considero que ya todo está explicado y es cuando me vienen las primeras disonancias en el trabajo de Gilberto Cervantes Rivera, nacido en el 61. En el texto titulado “Así nada más”, pasa así de cierto, el poema pasa así, así nada más, sin más. ¿Es ese acaso su mérito? Pero después, fuera de todo juicio de valor; de ausencia, omisión, de signo cero, de preguntas, cuando el texto de Cervantes Rivera concluye: “ así nada más, / como racha de viento/ en los duraznos./...” Entonces lo que sí puedo decir es que “Así nada más” es un poema cabizbajo, sin un atisbo de levantamiento de cabeza, sin ningún perdón, pero gozando, así lo quiere Cervantes Rivera, “Así nada más”.
Crescenciano Grave en “Huellas” nos lleva a “El temor sencillo del que reflexiona”, porque sus palabras están pensadas para situar al hombre en su cotidianeidad, pero a la vez para condicionarlo en su propia resignación, en su propia muerte. Ese anciano y enfermo conductor está situado a la vez en la tierra y en la mar. El epígrafe mismo del que se vale Grave, "La llama quedó en la tierra", de Paul Eluard, nos codifica parte del mundo sígnico al que alude; sin embargo, hay evocaciones tan nostálgicas, llenas de un distanciamiento de lo que se dejó atrás, que el lector sólo puede quedarse con la sentencia contundente al que el hablante lírico hace alusión en el tercer aparatado: Llamado a decidir dijo no a su propio temblor.
Crescenciano Grave nos entrega unos versos a los que sólo podemos seguir sus huellas. Sería prudente intentar seguir un poco sus pasos para saber si estamos ante un autor cuya poética es compromiso con la palabra, pero sobre todo saber si es una definida construcción del verso. Crescenciano Grave es un poeta nacido en el 61, por lo que estamos hablando no de un poeta joven, sino de un poeta que ya recorrió sus años en el mundo de la palabra, esperemos pues que Grave no sea sólo sensación de algo que suena a bien escrito, cosas que no se pueden definir en panoramas como Del Silencio hacia la luz hacia la luz, ni en iniciativas bien intencionadas como esta. Enhorabuena, lo que se puede leer es que “No hay miedo, solo el azote del viento en las ventanas abiertas”.
Enoé Eréndira Zárate, también del 61, es una voz diferente a la de Grave y de Cervantes Rivera, más casera, del hogar, voz del pájaro y de la bugambilia, es el andar del pueblo y de los hijos y de los hijos de las hermanas. Parecería que Zárate no busca estructuras complejas ni mucho menos compromiso con el lenguaje, simplemente reproducir pensamientos y la construcción de figuras retóricas, reproducción de los mismos elementos: pájaros, hijos, ventanas, hermanas, familia y naturaleza.
José Carlos Aguiar sería el de la generación intermedia entre estos cinco poetas nayaritenses, nacido en el 74. Aguiar nos presenta un texto titulado "Vida", el cual se engulle en el quizá, un texto provisto de ritmo, que suena, se vale de la repetición de la palabras como caen, recuerdos, inventando, repeticiones que se evidencian por la brevedad del texto y nos dan la sensación de un discurso llano. El autor nos habla de esa reinvención de la palabra, pero no se reinventa, sin embargo, ahí está la vida, ahí el quizá...
Y luego entonces, “encontrarse en las contradicciones nos regala un solo resultado: la casualidad” y sí, es cierto; es aquí cuando me topo con pared, porque esa casualidad hizo que me llegara a un autor que dialoga con los autores a los cuales también he estudiado, en los cuales también he visto algo. Entonces, ¿cómo hablar de Rafael Villegas sin sonar adulador, generacionalista? Porque en parte de su prosa poética que se encuentra en Del silencio hacia la luz, encuentro casualmente una de las primeras lecturas que me han marcado como lector, en el interminable dialogismo al que incurrimos como escritores veo la obra cortazariana en el ¿encontraría a la Maga? Y luego sigue toda la conversación con la obra de Kundera. Además del recurso, sigue una conversación rítmicamente fluida. Villegas hace alusión a los personajes de Kundera, sus fobias, sus inclinaciones, sus apariencias, sus transfiguraciones, sobre la gravedad y la levedad, sigue la del vértigo y la sangre... escena sangrienta... a punto de resbalar; Villegas tiene voz de joven poeta que se deja llevar por el malabarismo de la sangre hasta el punto ensayístico y se termina ahí, cierra su círculo, para dar comienzo a un poema nuevo, para luego atreverse hablar del amor, aunque se da sus libertades y hasta cierto punto se vuelve tan libertino que hay que quitarle la licencia. En el último texto titulado “El amor”, dedicado a Brenda "como un deseo de no cumpleaños", es un poema en el que se magnifica la unión en el acto de la muerte y el acto de la muerte es el acto del amor, podemos ver como el verso que se repite es “Podemos morir juntos”, que es el que va encerrando a los amantes en su propio universo, un universo en el que no permite entrar al lector pero a la vez lo hace partícipe y cómplice.
Villegas es el autor más joven de estos nayaritas, nacido en el 81, muestra una vitalidad en su escritura; como he dicho antes, no quiero ser adulador, pero las líneas que muestra en este mapa poético refleja los alcances que puede llegar a tener su escritura, ya el tiempo dirá lo demás, aquí, sólo podemos ver que Villegas está en otro tono a comparación de sus colegas nayaritas o al menos eso parece en primera instancia.
Estos cinco poetas son la voz de Nayarit, desconozco pues si la selección de textos fue la mejor o si ésta es la obra representativa de cada autor y como dije en un principio, esto es un breve panorama, pero creo que lo importante y lo primordial es emparentar los lazos poéticos entre nosotros y ustedes, entre yo y el otro. Yo celebro la palabra y lo importante es que la palabra se celebre a sí misma, porque de eso se vale su existencia. Estamos en tiempos de guerra, en tiempos de crisis, en tiempos de hambre, de secuestros y asesinatos, en los cuales si no nos dedicamos a escribir y buscar los mecanismos por los cuales comunicarnos entre nosotros, entonces perderemos nuestra voz. Por lo mismo celebro este Mapa Poético, porque aunque no nos conozcamos, aunque de alguna forma no estemos de acuerdo con el uso de algunas formas poéticas, ejercicios como estos son los medios para hacer circular la voz y, de alguna forma, preponderar su valía.
Ivi May (1980). Director del Grupo "2012
Teatro". Escribe poesía, dramaturgia y ensayo. Ha sido Becario del FONCA
en su Programa Nacional de Jóvenes Creadores en el área de teatro (2003-2004),
del Programa de Coproducción para las Artes Escénicas en la modalidad puesta en
escena para niños (ICY -2004) y del FOECAY en el área de Dramaturgia (2005). Finalista del Premio Nacional de Dramaturgia Joven Gerardo
Mancebo del Castillo 2005, convocado por el Centro Cultural Helénico y el
Programa Editorial Tierra Adentro. Semifinalista en el concurso Invierno Nevado
convocado por el Centro de Estudios Poéticos de Madrid en 2000 y mención
honorífica y segundo lugar en el Concurso de Poesía Joven Jorge Lara en sus
ediciones 2001 y 2005, respectivamente.


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