Hubo un tiempo, cuando estaba en la secundaria, en que me gustaba creer que todo lo que soñaba podría guardar algún significado oculto, señal de destino. Recuerdo un sueño que me tuvo particularmente ocupado en desentrañar “su enigma”. Soñé que estaba en Bangkok, hace miles de años. Me sorprendía por la cantidad de torres que ahí se elevaban hasta las nubes. Yo sabía que ahí tenían la costumbre de construir una torre por cada milenio que cumplía la ciudad. Estaba tratando de contar las torres para adivinar la edad de Bangkok, cuando una voz de hombre me preguntó: “¿Cuál es la torre más alta de Maenanam?”. “No sé qué es Maenanam”, le contestaba. “Maenanam es aquí, es el verdadero nombre de la ciudad”. “¿Y qué significa?”. “¿Cuál es la torre más alta de Maenanam?”, me decía imperativo. Yo entraba a una de las torres, que era plateada, brillante como metal bien pulido. En su interior, sólo había una escalera enorme, de un tramo simple y de madera, recargada en una de las paredes. Subí con cuidado cada uno de los peldaños. Conforme me acercaba a la cima, alcanzaba a ver la luz del sol. Nunca volteé para abajo, pues estaba seguro que si lo hacía, por alguna razón, la escalera se desarmaría.
Finalmente,
llegué a la azotea de la torre. Desde ahí pude ver bien todas las torres de
Bangkok, o Maenanam como insistía en llamarle la voz. De inmediato, me di
cuenta de que todas las torres eras idénticas en altura, y algunas también en
brillo y forma. Grité al cielo que todas las torres eran iguales, que no había
ninguna más alta que otra. La voz me dijo: “No, fíjate bien”. Volví a mirar y
encontré lo mismo: todas tenían la misma altura. La voz, enfurecida, me dijo:
“Eres un tarado”. Luego el silencio. El sol quemaba y quise entonces bajar de
la torre. Me di cuenta de que la voz se había llevado la escalera. “Ahora
tendré que vivir aquí hasta que descubra cuál es la torre más alta de
Maenanam”.
Y desperté. De inmediato, busqué en mi
atlas, en el índice de lugares, si existía algún lugar llamado Maenanam. Nada.
Luego revisé mis dos globos terráqueos (prefería el más viejo, pues aparecía la
URSS, cuyo tamaño siempre me pareció absurdo y fascinante a la vez). Lo mismo.
Hoy chequé en el Google Earth, por si acaso las señales del destino todavía
tenían ganas de revelarse. TU BÚSQUEDA NO
HA PRODUCIDO NINGÚN RESULTADO… ACEPTAR.


No!!! ya se, se llega sólo en un barquito de papel Rafa!!!
que cursi verdad???
;)
soy una chafa!
Publicado por: Noemí Mejorada | martes, abril 07, 2009 en 06:58 p.m.
NO LO HABÍA PENSADO, PERO ES MUY POSIBLE. SÍ, POR ESO NO ES FÁCIL ENCONTRAR MAENANAM. SÓLO HAY UNA MANERA DE LLEGAR.
Publicado por: Villegas | jueves, marzo 19, 2009 en 01:16 p.m.
Se llega sólo en el arca de Noé!...
Publicado por: Alva | martes, marzo 17, 2009 en 09:16 a.m.
SÍ. DEBE QUEDAR POR AQUELLOS LARES. POR ALGO LO SOÑÉ EN BANGKOK. O NO? Y SI FUERA EL LUGAR DONDE VOY A MORIR? QUÉ MIEDO.
Publicado por: Villegas | lunes, marzo 16, 2009 en 01:31 p.m.
Yo digo que Maenanam está en Filipinas
Publicado por: marialaura | lunes, marzo 16, 2009 en 12:24 p.m.